JOSEPH ARERUYA DE KIGALI A ROUBAIX – DELKO MARSEILLE PROVENCE

12/04/2019

Texto : Foucauld Duchange | Fotos : Damien Rigondeaud 

Se puede engullir toda la literatura y la teoría del mundo sobre la nación, pero nada podrá nunca sustituir a un baño en el agua. Con la París-Roubaix pasa lo mismo. Incluso el aficionado más experto en las hazañas de  Roger De Vlaeminck o de Tom Boonen no puede hacerse una idea de lo que representa el Infierno del Norte si no ha rodado en el Bosque d’Arenberg o atravesado el Carrefour de l’Arbre sobre una bicicleta de carretera. Llegado directamente de Ruanda, Joseph Areruya, 23 años, no está interesado en los cuádruples vencedores de la prueba. En cambio, acaba de cruzar la zona de Troisvilles como cuando se prueba el agua antes de zambullirse. ¿Veredicto? Indiferente, pero el auténtico bautismo tendrá lugar el domingo y el simbolismo no es baladí. En efecto, Joseph Areruya será el primer ciclista de África subsahariana que intentará cruzar las veintinueve zonas adoquinadas de la reina de las clásicas para alcanzar el velódromo de Roubaix.

 

¿Esto significa algo para él? Parece que sean los demás los que quieren cargarle con todo lo que representa en este momento de conmemoración de los veinticinco años del genocidio. Joseph es ruandés, nació dos años después de las atrocidades y a las preguntas cuyas respuestas solo pueden ser el silencio o insufribles, prefiere responder con el afrobeat de sus compatriotas o volviendo a lanzarse después de una curva especialmente bacheada.

De complexión fuerte, Areruya da una impresión excelente cuando dos de sus gregarios ya ponen mala cara. En la primera parada, mientras Gautir el mecánico optimiza los ajustes de las 785 Huez Disco en función de las sensaciones de los corredores, Joseph inspecciona una ampolla que ya aparece sobre una falange. ¿Ha apretado demasiado las manos sobre el manillar? Sin embargo, todavía no hemos llegado a Saint-Python y el domingo, después de eso, quedarán veinticinco sectores por recorrer. Para seguir estando tranquilo, el corredor pasa de Bruce Melody a Social Mula en su lista de reproducción y el coche se acopla detrás de él por esas sendas infernales que obligan a los mecánicos a reforzar el chasis del coche familiar de placas de aluminio para resistir a los baches llenos de adoquines.

 

Según los años, la París-Roubaix recuerda a una nube de polvo o a una charca de barro, pero hay una constante que se olvida: el ruido. Se puede oír el eco del carbono, el golpeteo constante del sillín y quizás todos los huesos que castañetean bajo los cuerpos zarandeados. ¿Joseph vuelve a pensar en lo que le decía Przemyslaw Kasperkiewicz que intentaba explicarle el efecto de los adoquines en esa jerga inglesa con mezcla de todos los acentos que forma el idioma oficial de los equipos modernos? « Es como: pou-pou-poum. Dura dos horas, solo las piernas. No puedes sentir las manos. ¡Mental! ». Si, mental…

Lo mental no es lo único que ha asombrado a Andy Flickinger en el país de Joseph. Al principio, el director deportivo del equipo Delko-Marseille-Provence se quedó impresionado por su fuerza durante la Tropicale Amissa Bongo, donde el joven ruandés se diferenció frente a los tres equipos profesionales europeos y se dio el lujo de vencer a Damien Gaudin con los pedales.

 

Atlético y musculoso mientras todavía está en pleno desarrollo, Joseph ha sido dotado por la naturaleza con características de escalador. Porque Ruanda también se llama el país de las mil colinas y Kigali, la capital, ya está a 1500 metros de altura. Por lo tanto, las carreras belgas y la París-Roubaix son menos adecuadas a su físico que las dificultades agotadoras de las carreras por etapas montañosas como el Tour de l’Ain o el Tour de Luxemburgo, pero siguen siendo el mejor aprendizaje. En efecto, la estrechez de las carreteras, los constantes cambios de dirección, la obligación de estar colocado, de rozarse y por supuesto los adoquines, son útiles para una formación acelerada según las exigencias del ciclismo de alto nivel. Todo lo que todavía le falta a Joseph y tiene muchas ganas de adquirir. El primer examen será el domingo, pero ya recibe  los ánimos del consejo de clase. Enhorabuena por adelantado.